Enseñanza de arquitectura para niños y jóvenes, reflexiones sobre su utilidad dentro de la escuela

Por Fabiola Uribe, arquitecta y directora de LunArquicos, Práctica experimental de arquitectura para niños (Bogotá, 2016. Colombia)


Una de las preguntas formuladas por la coordinación de la mesa del III Encuentro Internacional de Educación en Arquitectura para la infancia y la juventud es acerca de la vinculación de la arquitectura dentro de los curriculums escolares. Como arquitecta que he trabajado como docente universitaria, pero también como directora de Lunarquicos donde el trabajo se ha desarrollado con el apoyo de la Universidad Nacional de Colombia, que cuenta a su vez con un Museo de arquitectura, un colegio, un jardín de infantes y la posibilidad de vinculación con otras escuelas de la ciudad; creo que no es una pregunta fácil, y si bien podría tener una respuesta retórica -¡claro que se debe vincular!-, mi inquietud es más, ¿qué es lo que debemos enseñar de la arquitectura a un niño o joven?.

La arquitectura como disciplina vincula aspectos formales, culturales urbanos, paisajísticos, técnicos, etc. Es una disciplina por naturaleza integradora, y por tanto permite crear distintos niveles de reflexión y comprensión sobre el individuo y su entorno. Conocemos diferentes experiencias dentro de la educación reglada ya sea desde colegios, museos, centros especializados, centros de arte, donde esta formación plantea siempre la pregunta a largo plazo, de cómo articular este conocimiento dentro del curriculum educativo tradicional para que pueda tener realmente un efecto a largo plazo en la forma de entender el mundo por parte del niño.

2015_Taller trazos. Creación de espacios colectivos a través de un juego de armado. (1)

Taller Trazos. Creación de espacios colectivos a través de un juego armado. (Lunárquicos, 2015. Bogotá, Colombia]

Desearía presentar como idea el asunto de los contenidos curriculares más allá de los temas sobre los cuales deberían abordar una enseñanza de arquitectura para niños (ciudad, paisaje, objeto, etc) pues creo esto depende mucho de las expectativas geográficas, culturales y económicas de cada centro educativo.

De forma preliminar plantearía la pregunta si se vincula en la educación formal la arquitectura como un fin o como medio (no incluyo aquí su enseñanza en los centros escolares como pre-universitario, o preámbulo para el ingreso universidad, ya que su específico propósito es el desarrollo de habilidades para que el joven pueda familiarizarse con la carrera). Aclarado esto, y sin perder de vista el interrogante cómo vincular al currículum escolar la arquitectura como conocimiento; me interesa revisar los dos enfoque iniciales: La arquitectura como objeto de conocimiento, o la arquitectura como herramienta de conocimiento.

Si bien ambos enfoques deben ser decididos en el marco del proyecto educativo formulado por la escuela o centro de formación, y siempre de la mano de los profesores, como lo solicita expresamente Xosé Manuel Rosales [Proxectoterra], sus alcances dentro del proceso educativo son distintos.

En el primero de los casos, la arquitectura como fin, es decir como el objeto de conocimiento, llega al aula de clase a manera de dispositivo que permite reflexionar “sobre” y “en torno” a ella. La arquitectura como depositaria de contenidos simbólicos, técnicos, sociales y artísticos; permitiendo a los niños y jóvenes analizar su producción cultural (en toda su complejidad), sus potenciales simbólicos, espaciales y formales, etc. Aquí entraría más esta noción de sensibilizar frente a la arquitectura, disponer los sentidos y la mente del niño frente a la experiencia arquitectónica.

Niña de 4 años construyendo los limites de un espacio 2

Construyendo los límites del espacio. Niñas y niños de 4 años (Lunárquicos)

 

Otra camino sería cuando la arquitectura se vincula a los curriculums más como un medio o herramienta. A través de ella, el proyecto curricular insta al profesorado a abordar otras disciplinas como las ciencias sociales, las ciencias exactas (matemáticas, física) explicadas a través de las reglas internas de la arquitectura. La arquitectura se incluiría como un pretexto a través del cual se toman sus contenidos o fundamentos para poder explicar o analizar otros fenómenos.

2012_Observatorio de pajaros, espacios para soñar. niña de 12 años

Observatorio de pájaros, espacios para soñar. Autora: niña de 12 años (Lunárquicos, 2012)

Un ejemplo sería explicar un edificio gótico. En el primer camino, la arquitectura como fin dentro del proyecto educativo, el edificio desvela el contexto cultural en que se da, el niño aprende sobre su valor estético, los aportes técnicos, o también sensibiliza al niño sobre el valor del patrimonio de su ciudad. En este caso, el tema La Iglesia Gótica es el “conferencista principal”. Un taller para los niños donde la arquitectura bajo sus leyes internas lo invita a descubrir cosas, que él posteriormente enlazará con otras experiencias. Muy pertinente sería por ejemplo para la educación por proyectos.

De otro lado, en la arquitectura como medio, el profesor se vale de los métodos de los saberes propios de la arquitectura para explicar otros temas. La iglesia gótica entraría en distintos momentos de los contenidos académicos como una especie de invitado permanente a través del cual el profesor podría explicar , por ejemplo, principios de física en el tema de tensiones, pero luego esta misma iglesia podría ser referida para hablar de la organización de la sociedad feudal en el medioevo, o en una clase de filosofía para explicar la escolástica y su influencia en el arte. En este caso los niños descubren qué tanto hay de “arquitectura” en otros conocimientos. Nociones de sistemas, estructuras, medio ambiente, urbanismo, etc. que pueden ser utilizados como metáfora para explicar otros fenómenos. Tal es el caso de la experiencia trabajada por Carolina Estrada en Colombia (premio Golden Cubes 2014) y en la que como participante de un proyecto educativo a nivel nacional donde se invitaban profesionales de distintas áreas a suplir carencias de docentes en lugares lejanos del país, ella en su condición de arquitecta, trabajó como profesora de escuela rural durante un año escolar. Así, ella con su lógica de formación acercaba a los niños con estrategias y métodos muy propios de la arquitectura a temas obligados de sociales, ciencias, matemáticas.

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Taller de espacio público y vivienda (Lunárquicos, 2013)

Reconociendo que cada enfoque planteado debe nacer de una necesidad educativa, en ambos casos la arquitectura actúa como un detonante de habilidades y competencias, que variarán según los caminos.Tanto como fin, o como medio, la inserción de la arquitectura dentro del curriculum deberá ser coherente con el PEI (proyecto educativo interinstitucional) , de lo contrario, aparte de convertirse en una experiencia “interesante y divertida” para los estudiantes, no trascenderá con todo su potencial.

  • Otro punto interesante que quisiera abordar sobre el texto de Javier Encinas, “Formación en arquitectura desde la educación reglada: algunas líneas para el debate en este blog; es áquel sobre el entendimiento de la enseñanza de arquitectura, como un cohesionador entre las experiencias individuales, la ciudad y los juicios que se irían formando en el niño a lo largo de su proceso de enseñanza. Incluso cómo estos juicios podrían fortalecerle como “usuario de la ciudad”, y su cita de Lenden “cada uno de nosotros va a tener que tomar una posición en algún minuto acerca de temas relacionados con el medio ambiente construido y, por ende, tener opinión sobre la calidad de nuestras propias vidas y la de los demás“, es supremamente interesante y creo que va más allá de posicionar y concienciar al niño en su rol como ciudadano; sino que también la arquitectura tiene un carácter llamémoslo asi “liberador”, la arquitectura muestra al niño una mirada optimista sobre sus potencialidades, se basa en la confianza de cambiar y transformar el mundo, a todos los niveles. Conocer sobre arquitectura desde niños, transforma la manera de ver y entender el espacio y la ciudad que habitan. Esta reflexión les permite construir conocimiento asociativo, el cual puede ser aplicado de forma creativa en otros escenarios, más allá de la arquitectura. Anotaba en el texto de justificación del proyecto Lunarquicos “Observar, analizar, modificar y representar la arquitectura, lleva al niño a explorar nuevas lógicas o recomposiciones de la misma, sus lógicas internas, su orden. La variedad de estímulos e imágenes que ofrece la arquitectura estimula en el niño nuevas conexiones con la realidad y su entorno, ampliando su creatividad y su imaginación como herramienta de libertad. Con la arquitectura y el arte, el niño no solo aprende del mundo, sino que le otorga el suficiente optimismo como para generarle el deseo de transformarlo. El mundo ya no es solo algo estático, sino algo móvil.”[Exposición “Lunarquicos, Museo de arquitectura Leopoldo Rother_2016.]

 

 

 

 

 

 

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Un pensamiento en “Enseñanza de arquitectura para niños y jóvenes, reflexiones sobre su utilidad dentro de la escuela

  1. Muy interesante la propuesta de ensenar la arquitectura en las aulas. Igualmente debera ensenarse a entender la ciudad, pues los ninos y jovenes seran los futuros usuarios de estos espacios publicos y privados, que mereceran ser analizados y desarrollados con responsable criterio cultural, simbolico, ambiental, social, etc. Gracias por compartir el articulo.

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